6
de
Septiembre
O son peras o son manzanas
Sábado, 6 Septiembre, 2008
Es común ver en los diferentes anuncios nutricionales la imagen de distintas frutas, en particular de una pera y una manzana; la mayoría cree que esta asociación es secundaria a las propiedades nutricionales de la pera y la manzana.
Sin embargo, lo cierto es que se debe a que existen dos grandes grupos de obesidad y sobrepeso que tiene que ver con la manera en que se distribuye la grasa; en las mujeres predomina la acumulación de grasa por debajo de la cintura, lo que le da una forma de pera, y en los hombres, la grasa se acumula más en el abdomen, adquiriendo la forma de manzana.
Aunque también algunas mujeres pueden engordar en forma de manzana o “barquillo”.
Esta distribución de la grasa tiene que ver con factores genéticos y hormonales, en donde el predominio estrogénico en la mujer favorece este tipo de obesidad en pera.
El significado médico va más allá de las connotaciones estéticas de género, es decir: la obesidad de tipo manzana - en hombres o mujeres- está asociada a un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares y metabólicas como el infarto, embolia y diabetes mellitus.
Por eso, en general, se hace más hincapié en el manejo y tratamiento de la obesidad tipo manzana, que también está vinculada con la cantidad de grasa acumulada en los órganos y vísceras intra-abdominales, donde se han descubierto fenómenos inflamatorios crónicos que hacen más vulnerables a los pacientes para aumentar el colesterol y azúcar en sangre, trastornándose de esta manera el metabolismo de las grasas y carbohidratos, favoreciendo y perpetuando la obesidad.
Cualquier tipo de sobrepeso y obesidad debe ser tratado con ejercicio, nutrición y, en algunos casos, con fármacos, no importa que sea pera o manzana.
La obesidad tipo manzana es más grave en la mujer, además que generalmente es más difícil de tratar, ya que la respuesta al tratamiento es más lenta cuando se compara con la tipo pera.
Las mujeres que acumulan más grasa en el torso o espalda que en la cintura, deben ser detectadas y evaluadas en forma integral, para determinar su riesgo de infarto o diabetes; pero hay que resaltar que estas evaluaciones se deben realizar en ambos, hombres y mujeres. independientemente de la forma.
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